Andar por fe.
Cuando los aviones tienen que aterrizar en condiciones de escasa visibilidad, los pilotos no pueden confiar en su vista, púes ésta es muy engañosa en las pobres condiciones de visibilidad que produce la niebla. Se produce lo que en su vocabulario ellos llaman “vértigo”, que es una desorientación tal que no saben a dónde van con el avión. Deben poner su vista en los instrumentos de navegación que llevan a bordo y prestar toda atención y obediencia a las indicaciones de la torre de control. No hacerlo así provocará, lo más probablemente, un desastre con pérdida de vidas y bienes.
Así los hombres también sufrimos de vértigo espiritual cuando pretendemos guiar nuestra vida por nuestros simples ojos del conocimiento humano, sin prestar atención a las indicaciones de la palabra de Dios. El resultado es desastroso.

Pienso que deberíamos siempre confiar en la soberanía del Señor. Nuestro corazón es engañoso, y nos puede jugar malas pasadas. Hay algo que etoy experimentando últimamente y es que el Señor a veces nos manda hacer cosas a contracorriente y que no debemos saber a pié y juntillas todos los detalles de su plan sino que cuando el Señor nos abre el camino confiar, confiar y confiar en que el es el que lo abre y si no es así darle gracias por darnos sabiduria para no perder el tiempo en algo que no aprovecha y en lo que quizás nosotros nos hemos enrevesado.