La mejor publicidad.


La mejor publicidad.

Milton Hershey fue un industrial norteamericano que instaló una fábrica de chocolates en Pennsylvania en 1903. Fabricaba un buen chocolate. Pero lo más difícil no era hacer un buen chocolate, sino venderlo, llevarlo a tiendas y que las personas lo compraran. Él sabía que la publicidad ayuda mucho a vender los productos, pero rechazó completamente el hacer publicidad. Él decía: “Hay que conseguir que las personas prueben nuestro chocolate, si lo prueban y les gusta, segurián comprándolo y, además, lo recomendarán.” El conocía la verdad de que no hay mejor publicidad que un cliente satisfecho.

En consecuencia, el chocolate Hershey se vendió durante muchas décadas en América sin ninguna clase de publicidad en la televisión, radio o periódicos. La gente era su medio de publicidad.

Milton Hersey era inteligente y bueno. Era bueno porque usó mucho del dinero que Dios le permitió ganar para edificar y sostener un hogar de niños donde miles se han podido criar y educar.

Cuando estamos tomando chocolate y nos ven la cara de satisfacción, la gente pregunta, ¿está bueno? Nuestra respuesta les convence de que deben comprarlo. Así es con el evangelio de Jesucristo. Cristo no paga a nadie para que le haga publicidad. Los que le conocemos y experimentamos se lo decimos a otros. En Hechos 1:8 él se lo pidió a sus discípulos y a nosotros también.