Cuando la Revolución Rusa estaba en todo su apogeo, sucedió un incidente bien aleccionador. Cuando la ola revolucionaria invadía todo el país, algunos clérigos rusos se reunieron para discutir el asunto que más les preocupaba en aquellos días: ¡Determinar el número y el lugar de los botones de sus túnicas clericales!
En muchas iglesias la preocupación mayor puede estar centrada en muchas trivialidades tales como si tomamos la cena del Señor en vasos individuales o en una copa única. Si leemos la Biblia sentados o de pie. Y otras más triviales aún.
En su visita al hogar de Marta y María, Jesucristo enseñó que se pusiera el énfasis en las cosas principales y no en las secundarias. Las cosas secundarias también tienen su lugar en la vida, pero deben esperar su turno.





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